martes, 5 de julio de 2011

Adelgazar antes de la Dunkan

Hace dos años, me dió por adelgazar, por quitarme esos 10 kg. molestos que no me dejaban meterme en la talla 38 de pantalón y que hacían que tuviera esos flotadores y barriguita que hacían que mis camisetas de los viajes me quedaran mal. Por supuesto fui a un médico recomendado por una amiga, que al ver sus resultados me dieron ganas de ir corriendo hacía la consulta y después de interesarme por los precios y la manera de trabajar de este señor, accedí a ponerme en tratamiento, lo hice después del verano, pero es que yo soy así, a mi me da por una cosa y me lío a ello sin pensar que podría haberme quitado los kilos antes para lucir cuerpo y bronce, pero teniendo en cuenta que yo no voy a la playa, la verdad es que no me importó demasiado. La cosa consistió en pasar un hambre cojonuda durante tres o cuatro meses y sufrir los pinchazos de la mesoterapia y las apreturas de la presoterapia, la verdad es que al principio, ni me daba cuenta de los resultados porque iba bajando muy lentamente, llegué a las Navidades, sana y salva, pude comer lo que quise, Dios mio, ¡que rico estaba el pan de la cena Navideña! ¡ya no me acordaba del sabor! me gustó mas que los langostinos...pero continué haciendo el régimen hasta que un día dije basta y hasta hoy. Hoy vuelvo a tener unos kilitos de mas, como cinco veces al día cuando puedo y el pantalón pitillo que me compré después de todos mis esfuerzos, lo tengo colgado del armario, para cuando vuelva a someterme a la tortura del adelgazamiento, lo malo es que la sensación de admiración que provoqué en su momento, fue una sensación dulce, pero sinceramente, no tengo mas ganas de adelgazar y mas desde que se ha puesto de moda. Soy feliz con mi talla 40.

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