miércoles, 13 de julio de 2011
Las series y yo
Estoy absolutamente enganchada a las series de la televisión, no a todas pero si a la inmensa mayoría, es una cosa absurda que me pasa, le doy una oportunidad y veo el episodio piloto y me quedo enganchada sin remedio, cual garrapata, menos mal que no me engancho a los culebrones, bueno debo de decir que a aquel de los tres guapos con nombre de animal me flipó desde el principio, e incluso cantabamos la canción de cabecera "por lo bajini" en el curro, pero imagino que tendríamos la testosterona a todo tren al ver a los 3 magnificos pasarlo p...... por culpa de las tres hermanitas y su madre la malísima, pero bueno los saraos sudamericanos son pocos los que me llaman la atención y mas si tienen esos nombres imposibles cual hijo de los Beckam, ya os vale con el último nombrecito!!, pero las series, ay las series!!, me enganchan sin remedio, sobre todo al principio, he llegado a ver todas las temporadas que eran 8 o 9 de una série por no perderme capítulos, sigo via internet otras cuantas y me pego de repente un atracón de capítulos que no había visto, acabo uno y empiezo otro seguido, soy capaz de pasarme la tarde del domingo viendo cosas, todas seguidas, soy una friki del serial, tanto hispano como norteamericano, y ¿las inglesas? me pirran, no puedo evitarlo, supongo que todo esto viene porque no veo la televisión habitualmente, ni siquiera tenemos bien sintonizado el TDT en nuestra vieja televisión todavía analógica, no quiero verla, no tengo ganas de estresarme con quien sale, ni siquiera me gustan los telediarios, vivo en un universo paralelo, donde se que nada es para siempre y que el muerto puede resucitar y que el amor y la amistad es lo mas grande, estoy harta de realidad, sobre todo de la de ahora, de la desagradable.
martes, 5 de julio de 2011
Adelgazar antes de la Dunkan
Hace dos años, me dió por adelgazar, por quitarme esos 10 kg. molestos que no me dejaban meterme en la talla 38 de pantalón y que hacían que tuviera esos flotadores y barriguita que hacían que mis camisetas de los viajes me quedaran mal. Por supuesto fui a un médico recomendado por una amiga, que al ver sus resultados me dieron ganas de ir corriendo hacía la consulta y después de interesarme por los precios y la manera de trabajar de este señor, accedí a ponerme en tratamiento, lo hice después del verano, pero es que yo soy así, a mi me da por una cosa y me lío a ello sin pensar que podría haberme quitado los kilos antes para lucir cuerpo y bronce, pero teniendo en cuenta que yo no voy a la playa, la verdad es que no me importó demasiado. La cosa consistió en pasar un hambre cojonuda durante tres o cuatro meses y sufrir los pinchazos de la mesoterapia y las apreturas de la presoterapia, la verdad es que al principio, ni me daba cuenta de los resultados porque iba bajando muy lentamente, llegué a las Navidades, sana y salva, pude comer lo que quise, Dios mio, ¡que rico estaba el pan de la cena Navideña! ¡ya no me acordaba del sabor! me gustó mas que los langostinos...pero continué haciendo el régimen hasta que un día dije basta y hasta hoy. Hoy vuelvo a tener unos kilitos de mas, como cinco veces al día cuando puedo y el pantalón pitillo que me compré después de todos mis esfuerzos, lo tengo colgado del armario, para cuando vuelva a someterme a la tortura del adelgazamiento, lo malo es que la sensación de admiración que provoqué en su momento, fue una sensación dulce, pero sinceramente, no tengo mas ganas de adelgazar y mas desde que se ha puesto de moda. Soy feliz con mi talla 40.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)