miércoles, 29 de junio de 2011

Sobacos, educacion y otras cosas del montón

Ya ha llegado el verano, si, esa estación donde la gente corre a la playa y habla de sus vacaciones como si fueran lo último que hiciera en su vida, pero la vida sigue, sobre todo de los currantes que no somos ni profesores, ni funcionarios ni nada por el estilo que signifique mas de un mes de vacaciones seguido...bien, tambien llegan las ventanas abiertas, el calor sofocante y las terrazas de los bares, pero, pese a ser impopular lo que voy a decir, ¿no les da rabia, las imagenes del telediario con la gente en la calle hasta las tantas de la madrugada, gritando, tomando cervecitas y dandose viajes con la manguera, molestando a la vecindad, esa que según estos personajes no puede dormir por la "caló" que hace?. Me explico antes de que si alguien pase por el blog y decida retirarme la palabra para siempre, yo vivo en una zona donde los turistas, los apartamentos alquilados y los hoteles están a la orden del día, a mi sinceramente lo que haga la gente por el día no me importa lo mas mínimo, pero la noche, ay, la noche, para mi es sagrada, necesito descansar y en silencio, pero ahí empiezan los problemas;
1.- El tono de voz de la gente: yo no se que ocurre pero en España, parece que estamos todos sordos o que llevamos un tapón de cera del tamaño del quince en cada oreja, o paseando por la calle, o sentados en la terraza del apartamento, todo el vecindario se tiene que enterar de todos los asuntos, intimos o públicos de las personas que están cerca de la casa.
2.- Los guateques de verano: no se que pasa que todos los que estan de veraneo piensan que todo el universo tambien lo está y que mañana cuando a mi me suena el despertador a las siete a mi me dan ganas de coger una bocina y despertar a todo el barrio.
3.- Los autobuses de los turistas: Esa plaga incesante que se dedica a llegar al hotel a cualquier hora del día o de la noche, el señor conductor no apaga el contacto del bus, por aquello de no parar el aire acondicionado, en ese bus mas viejo que Fidel Castro, que suena a lata vieja y que se oyen sus ruidos insoportables a kilómetros a la redonda.
4.- Los niños gritando histericamente a la hora de la siesta del domingo: Que fue de aquella manía de mi padre cuando nos obligaba a dormir la siesta después de comer y no nos permitía movernos de nuestra habitación hasta que él se levantaba y nos daba autorización, imaginen mi aburrimiento máximo teniendo en cuenta que en nuestra época no existían los Nintendos, ni las Wii ni nada semejante, gracias a Dios de los libros y tebeos...
5.- Las ventanas abiertas, pero las de las otras casas, yo las tengo cerradas a cal y canto, primero para intentar eliminar los ruidos, tarea harto dificil y luego los olores insoportables del vecindario.
6.- Las barbacoas domingueras: Ay, de aquel que tenga un vecino con un trozo de cesped de 2x2, que se cree en pleno derecho de poner una barbacoa de hormigón del tamaño del Empire State o un trozo de terraza mas grande que una baldosa, que todos los veranos la fiebre barbacoera se apodera de él, encima si son sardinas, date por muerto.
7.- Los sobacos del vecindario: asomas la nariz por la puerta para ir al colmado de la esquina y recibes un bofetón de "Eau de Sobac" mezclado con colonia del Mercadona, que apesta toda la escalera durante horas, porque eso si, la mezcla colonia con sobacos sin lavar es el "hit parade" de la población de mas de 50 años.
Me voy a parar, que conste que no odio el verano, solo odio la mala educación, esa cosa que tenemos todos de que mi libertad empieza y acaba donde yo digo y cuando yo lo digo, tendríamos que aprender muchas cosas, todos.